Ahora que le trilogía original había terminado, los productores buscaron explorar (o explotar) los orígenes de algunos de los miembros de los X-Men. El primer elegido para eso fue Wolverine, el mutante favorito para los seguidores de la franquicia y que era interpretado nuevamente por el favorito de Hollywood: Hugh Jackman. Por fin conoceríamos el origen de Wolverine, su pasado tormentoso (el cuál no recordaba en las primeras películas) y como es que obtuvo el famoso adamantium. La película fue dirigida por Gavin Hood, quién había conseguido un Oscar como Mejor Película Extranjera por Tsotsi. Con un buen director, un correcto elenco y lo que parecía ser una buena producción y un buen libreto, las probabilidades de que algo saliera mal eran bajas y parecería que la franquicia obtendría otro éxito después del tropezón de la tercera película. Para su mala fortuna, resulto ser otra cinta fallida dentro de la franquicia y aunque en mi opinión, no llega a ser tan mala como la tercera película; la película empieza bien y es entretenida, pero tiene una segunda mitad verdaderamente catastrófica, con una historia que se vuelve poco a poco cada vez más absurda y con los efectos especiales más falsos de toda la franquicia. X-Men Origenes Wolverine, pudo ser una película digna de recordarse y no lo fue, pero a cambio nos entregan un entretenimiento que puede mirarse una tarde sin nada que hacer y pasarla bien durante 107 minutos.En la Canadá del año de 1845, un pequeño niño llamado James Howlett presencia la muerte de su padre a manos del capataz de su hacienda. Furioso por el hecho, por primera vez manifiesta sus poderes mutantes (en forma de garras de hueso) y mata al capataz en venganza, pero antes de que muriera, este le revela que él es su verdadero padre. Horrorizados por lo acontecido los habitantes de la hacienda persiguen al pequeño James y a su medio hermano llamado Victor (e hijo del capataz), ambos huyen y forman un equipo para seguir juntos y sobrevivir a través de los años, pues ambos tienen el poder de regenerarse y por lo tanto de tener una vida muy larga. Esto llamaría la atención de Mayor William Stryker que los convencería a ambos para unirse a su equipo de mutantes, pero lo que vera ahí Wolverine no sera de su agrado, abandonando al coronel, pero al mismo tiempo sin darse cuenta ha sellando su destino.
Los primeros minutos de película son muy buenos, mostrándonos la vida de Logan y Victor y su trayectoria por las diferentes guerras del S. XX. y su unión al equipo X de Striker. Todo va bien y luce bien, incluso las posteriores escenas. Durante esta parte de la película, los efectos visuales lucen bien, haciendo que la fotografía de Donald McAlpine y el diseño de producción de Barry Robinson también se vea bien. Pero cuando Logan se somete al procedimiento para inyectarse el adamantium, uno de los momentos más memorables del personaje (del cual solo vimos flashback en X2), la película se viene abajo y a pesar de que se levanta por momentos, se va en una picada total hasta el final. Ese procedimiento tan violento del cuál solo vimos fragmentos, se transforma en una escena con demasiada censura (ni una gota de sangre a diferencia de X2), obviamente para alcanzar una clasificación B y además se convierte en algo sumamente sencillo, quitandole todo el misterio y el encanto que se nos había presentado en la trilogía original. También es a partir de aquí donde los efectos especiales se empiezan a convertir en un problema (desde garras retráctiles falsas, poderes mutantes poco cuidados y escenarios digitales demasiado falsos), que hace decaer aun más la calidad final de la película. Pues durante la segunda mitad el problema no solo son los efectos especiales, es la historia que cada vez cae en situaciones más absurdas y que dejan muy mal parados a los personajes, desperdiciando por completo todo su potencial. Sin embargo, Hugh Jackman y de Liev Schreiber como Wolverine y Sabletooth respectivamente, salvan todo el proyecto de la catástrofe, entregando un duelo de personajes digno de recordarse entre tanto material poco memorable. Hablando por ultimo del trabajo de compositor Harry Glegson-Williams, el creo una ambientación acorde con sus partituras musicales, sin llegar al grado de ser memorables, pero si logran ser disfrutable.
X-Men Origenes Wolverine es una película dominguera que puede verse cómodamente una tarde, pero que no debe ser tomada muy en serio dentro de la cronología X-Men. El director Gavin Hood empieza bien la película, pero cuando empieza a tomar tantas malas decisiones, pierde completamente la brújula del proyecto, entregando una película con un tono desigual. Tanto Hugh Jackman como Wolverine merecían una mejor revisión del mitico mutante, pero aun así no es un desastre total.
CALIFICACIÓN: 3.5 de 5 ESTRELLAS.
Elenco: Hugh Jackman, Liev Schreiber, Danny Huston, Lynn Collins, Taylor Kitsch, Will I Am, Kevin Durand, Dominic Monaghan, Daniel Henney, Tahyna Tozzi, Tim Pocock y Ryan Reynolds.
Música: Harry Glegson-Williams.
Escrita por: David Benioff y Skip Woods.
Basado en "Wolverine" creado por Roy Thomas, Len Wein y John Romita Sr.
Cinematografía: Donald McAlpine.
Diseño de Producción: Barry Robinson.
Producida por: Laure Shuler Dooner, Ralph Winter, Hugh Jackman y Avid Arad.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario